Con esta finalizamos la serie de cuatro entradas con citas comentadas de Adam Smith, aunque aún quede una posterior entrada como conclusión. La cita de hoy tiene como tema los salarios:
«Nuestros comerciantes se quejan con frecuencia de los altos salarios del trabajo británico como la causa de que sus manufacturas no se vendan tan baratas en los mercados foráneos, pero no dicen nada de los altos beneficios del capital. Se quejan de las generosas ganancias de otra gente, pero no dicen nada de las propias. No obstante, los altos beneficios del capital británico pueden contribuir a elevar el precio de las manufacturas británicas, tanto, y en algunos casos quizá más, que los altos salarios del trabajo.»
Si esto lo dijera un sindicalista por ejemplo hoy, mañana tendría una campaña en los medios acusándole de comunista como poco, y seguro que se llevaba una buena retahíla de difamaciones, descalificaciones, etc...
Por eso me ha encantado esta cita, porque el problema no solo es qué diga, sino cuándo. Esto lo dijo Adam Smith en el siglo XVII. No, no lo ha dicho un antisistema loco, joven, rebelde y violento (y cuantos otros tópicos se os puedan ocurrir), sino que fue el padre del liberalismo económico, y en pos de cuyo nombre justifican y amparan precisamente cualquier tipo de limitaciones a sus ganancias.
Y es que el verdadero problema del capitalismo (bueno, uno de ellos) es esto que ya bien supo describir Adam Smith: en virtud del beneficio de la empresa se suprime todo lo demás. Nada dirán cuando ellos tengan elevados beneficios, pero sí pondrán el grito en el cielo cuando ese beneficio se quiera reducir, bien por iniciativa del Estado, bien por fluctuaciones del mercado. Ya bien lo dejaba claro Smith con la cita de antesdeayer: a los burgueses se la suda muy mucho cuántos trabajadores contrate (y así de trabajo y de comer a más gente). Les da igual el bien comun de la sociedad. Lo único que les importa es su bolsillo, y cualquier intento de reducir sus beneficios lo tomarán no como algo a lo que tengan que renunciar por el bien comun, sino como el peor de los ataques, y en defensa de su bolsillo y sus beneficios son capaces de hacer cualquier cosa.
Esto me recuerda a una cita de Santiago Alba Rico que hice hace tiempo ya en otra entrada, y que como conclusión decía:
Hablamos de crisis capitalista cuando matar de hambre a 950 millones de personas, mantener en la pobreza a 4700 millones, condenar al desempleo o la precariedad al 80% del planeta, dejar sin agua al 45% de la población mundial y al 50% sin servicios sanitarios, derretir los polos, denegar auxilio a los niños y acabar con los árboles y los osos, ya no es suficientemente rentable para 1.000 empresas multinacionales y 2.500.000 de millonarios.
La cita de hoy es extracto de: Adam Smith, La Riqueza de las Naciones, (1776), Editorial Oikos-Tau, Barcelona, 1988, libro IV capítulo VII, p. 640